Cómo manejar el compromiso en la organización

Hace dos semanas escribí un post en el que te contaba cómo hacer peticiones y ofertas en tu empresa de manera clara y transparente para evitar los conflictos. Puedes recordarlo leyendo aquí.

Te contaba también como este post tenía continuación, porque después de pedir u ofrecerse, ¿qué puede ocurrir? Eso es lo que voy a mostrarte hoy, cómo manejar el compromiso en la organización.

Lo que ocurre cuando pides o te ofreces y el otro dice sí, es que ambos creáis un compromiso.  Un compromiso de acción. Pero, ¿cuáles son los detalles de ese compromiso? ¿Cuando se va a realizar, cómo, dónde? Son preguntas que en muchas ocasiones damos por respondidas antes incluso de exponerlas, y que por el camino de la acción nos producen más de un dolor de cabeza.

Es por ello que hoy quiero contarte los secretos de comprometerse y hacer que funcione.

Positive bright white neon white sign on dark background, Museum of Fine Arts, Boston
Photo by Lauren Peng on Unsplash

En primer lugar, y como te he comentado antes, el compromiso genera una acción, una acción a futuro que se gesta en el presente, y que deberás cumplir si quieres mantener tu promesa.

Este compromiso que aceptas define tu identidad pública, es decir, crea poco a poco una imagen de tu persona en el trabajo, una imagen de responsabilidad, compromiso, coherencia, etc... si es que cumples tus promesas. Si es al contrario, crearás poco a poco una imagen de alguien irresponsable, alguien que no cumple aquello que promete, alguien en quien no se puede confiar.

Así que ten muy en cuenta cuales son tus compromisos y cómo los vas a realizar. Siempre es mejor no prometer aquello que no puedas cumplir. Pero en muchas ocasiones cumplir las promesas no es tan sencillo como nos gustaría. Y es por ello que existe una segunda parte en los compromisos que te van a ayudar a enmendar aquello que prometiste y por lo que sea no pudiste cumplir.

Esto que nombro aquí, se conoce como "disculpa productiva". La puedes hacer frente aquella persona a la que prometiste hacer algo, y que luego no hiciste.


La disculpa productiva


La disculpa productiva es un acto en el que reconoces que no has cumplido aquello a lo que te comprometiste. Es así de sencillo. Y aunque muchas veces nos cueste reconocer que no hemos llegado donde queríamos, es más simple aceptar nuestros límites y contarle al otro que no hemos podido cumplir lo prometido. Este es solo el comienzo, pero es la parte más importante, porque muestras tus cartas desde la vulnerabilidad. Además le ofreces una explicación para que entienda cuales han sido tus razones, sin justificarte, sin excusarte, desde la honestidad.


Después puedes preguntar por los daños que ha ocasionado tu rotura de compromiso, indagar en ellos y ofrecer al otro una reparación, un nuevo compromiso de acción. Recuerda que los daños no tienen que ver contigo sino con las circunstancias ocurridas alrededor del compromiso y su inacción. No te culpes, porque esa postura no te va a ayudar a abrirte a negociar de nuevo la acción.

Si eres honesto con lo que ha ocurrido desde que te comprometiste hasta el momento en que te disculpas de manera productiva, aprenderás de tus maneras de hacer en la empresa, y en la siguiente oportunidad serás capaz de afinar y concretar mejor tus ofertas, tus ofrecimientos.

Este proceso, aunque es complicado y a mí personalmente me cuesta mucho, sienta las bases para la relación a futuro con la otra persona. Si la relación es de calidad, los conflictos que te puedan surgir serán fácilmente abordables.


El reclamo productivo

Pero, ¿qué ocurre cuándo eres tú el agraviado, aquel a quien le prometieron acciones que no llegaron a suceder? ¿Qué puedes hacer si estás esperando que se cumpla una promesa que nunca llega? Esa es la otra cara de la moneda de los compromisos en la organización. Y la herramienta que te propongo que realices es el "reclamo productivo"

El reclamo productivo has de hacerlo frente a la persona que te hizo la promesa, aquel que se comprometió contigo. Debes darle margen para que se explique, y también para que pueda reparar el daño y proponer otro compromiso, aunque quizá no quiera. Como no podemos pedir a los demás que hagan algo que no quieren, en esta ocasión debes estar preparado para que no haya una propuesta de reparación, que no exista la posibilidad de re-negociar un nuevo compromiso.

Esto puede ser molesto, quizá porque has estado esperando un tiempo a que se cumpla la promesa y ese momento nunca ha llegado. Para que no te ocurra, prepara tu reclamo productivo en cuanto venza el plazo en el que determinasteis la acción del compromiso, así evitarás engancharte en las razones de por qué el otro no está cumpliendo contigo. Y además, puedes repasar cómo fue vuestra negociación y aprender a realizarla mejor, a ajustarla y matizarla más para asegurarte que se cumpla la acción propuesta.

Al igual que en la disculpa productiva, el reclamo productivo también sienta las bases para la relación a futuro con el otro. Todos los compromisos conversacionales tienen que ver mucho con la relación que tenemos y que alimentamos con las otras personas, así que si eres consciente de ello, podrás construir relaciones honestas.

Y todo esto que te muestro aquí, también puedes aplicarlo en tu día a día, en tu entorno más personal. La realidad es que nuestra forma de hablar nos lleva a comprometernos más de lo que somos conscientes, y en ese compromiso inconsciente para ti, puede haber un compromiso claro para el otro. De ahí surgen la mayoría de los malentendidos, de cómo manejamos nuestro lenguaje.

Así que te propongo que pongas atención a cómo hablas, y qué compromisos inconscientes puedes estar generando. Te invito a hacer el ejercicio de preguntar a tu interlocutor después de una conversación, qué es lo que ha entendido de lo que tú has dicho, y probablemente te sorprendas con la cantidad de ambigüedades que le llegan. Es un buen punto de partida para aprender a relacionarte desde la conversación consciente.


Puedes contarme cómo son tus compromisos, si reclamas los no incumplidos y te disculpas por los que no realizas, dejando un comentario más abajo.


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