Las 5 maneras de afrontar un conflicto

¿Quieres saber cómo afrontas un conflicto? Hoy quiero contarte cuales son las 5 maneras que tenemos para afrontar los conflictos con los que nos topamos en nuestro día a día.
El conflicto es habitualmente algo que vas a querer gestionar o resolver, seguramente porque no te gusta estar enfrentado a otra persona; a mí me pasa, y supongo que a casi todas las personas les ocurre igual.

Recreación de un conflicto
Photo by Joel Filipe on Unsplash

¿Y cómo lo vas a hacer? Es una buena pregunta, y técnicas para resolver conflictos hay unas cuantas. Pero antes de eso, ¿te has preguntado cuál es la manera que tienes de actuar cuando el conflicto salta delante de ti? Es importante que lo sepas, pues así tendrás información útil para saber cómo te mueves en ese mar. Y conociendo esto, podrás intuir cuál es la forma favorita de tu “adversario”, y podrás adelantarte a sus pasos, o hacer propuestas de solución que confías en que pueden funcionar.
Lo que propongo es que utilices el Instrumento Thomas-Kilmann. Es una herramienta para evaluar la conducta y la predisposión de una persona en situaciones de conflicto. Se trata de un test de 30 sencillas preguntas donde tendrás que elegir entre dos opciones disponibles, eligiendo entre ellas la que más se asemeje a la manera en que haces las cosas cuando tienes un conflicto.
Este test se plasma en función de dos dimensiones, la asertividad y la cooperación, aunque yo lo entiendo mejor buscando un significado similar para estas dimensiones, y que son, “satisfacer mis propios intereses” y “satisfacer los intereses de los demás”.

Mapa de estilos de afrontar conflictos Thomas-Kilmann
Estilos de afrontar el conflicto
Puedes hacer el test aquí tras suscribirte, y conocer ahora cuál es tu estilo predominante para afrontar un conflicto.
¿Lo has hecho ya? Si no lo has hecho, te recomiendo que lo hagas para que lo que te explico a continuación tenga más sentido para ti, y puedas ponerlo en marcha ya mismo.
1. Estilo competitivo
Si estás aquí tu objetivo es ganar a toda costa y hacer valer tu posición. No tienes interés en escuchar al otro, no te importan sus razones o necesidades y te cuesta aceptar que puedas tener algo en común con el otro, algo que puede ser el comienzo de una negociación, de un arreglo, de una pequeña solución.
Si estás aquí, puedes recordar que en un conflicto, al otro siempre siempre hay que concederle un 2% de razón. Es un principio que yo suelo aplicar y que me ayuda a tomar perspectiva cuando creo que tengo toda la razón.
2. Estilo Complaciente
Si estás en este estilo, es porque tienes en cuenta más los problemas del otro que los tuyos propios. Probablemente lo hagas para no hacer daño al otro, por lealtad, o por conservar la relación. Y otras veces lo haces porque tienes que obedecer, así, sin más.
En cualquier caso, estando aquí te olvidas de lo que tu quieres, de tus razones, y es importante que las rescates de allí donde las dejas cuando salta el conflicto. Piensa que aquí también tú tienes un 2% de razón, aunque el otro trate de convencerte de lo contrario.
3. Estilo Evasivo
Si estás aquí, eres una persona a la que le cuesta afrontar el conflicto, así que te apañas como sea para no hacerlo, lo esquivas. Y huyendo del conflicto te cierras a comprenderlo y mucho más a resolverlo.
Puede que no afrontarlo te deje en una mala posición, pero es evidente que por alguna razón te compensa, o quizá te has acostumbrado a estar de esa manera. Es lo que yo llamo estar en la incomodidad cómoda.
4. Estilo Colaborador
Si eres más de este estilo, tienes una forma de manejar los conflictos en la que procuras dar con una solución que satisfaga a todas las partes implicadas, a ti y al otro. Y lo haces tratando de que cada uno ceda un poco con la intención de llegar al punto medio.
De esta manera, tu ganas y pierdes en la misma medida que el otro. Os repartís el pastel al 50%. Y es habitual que hagas una lectura en la que la ganancia compensa la pérdida, pero puedes pensar que en todas las ocasiones no es así, y entonces quizá sientas que estás cediendo más terreno del que ganas.
5. Estilo Comprometido
Si te encuentras en esta manera de afrontar los conflictos, es que estás entendiendo que el conflicto no es igual para ti y para quien tienes enfrente. Entiendes que cada uno tenéis unas necesidades determinadas y que no se pueden satisfacer al 50% como en el estilo colaborador.
No quieres llegar al punto medio porque sabes que no es satisfactorio para ninguna de las partes, y lo que buscas es llegar a un punto de compromiso, un punto donde tu pieza de puzle encaje con la pieza de puzle del otro, como ves en la imagen.
Esta es una manera muy trabajosa de afrontar los conflictos. Es necesario mucho tiempo y una buena dosis de paciencia.

Como te decía, este es un primer paso para la gestión de los conflictos. Estas 5 maneras sirven para saber cuál es tu tendencia, y desde ahí poder explorar otras formas. Ninguno de los estilos es mejor o peor que otro, ni más o menos justo, ya que los conflictos habitualmente son complejos y es difícil entenderlos en su totalidad. Para ello está la experimentación, prueba-error y mucha mucha mucha paciencia.

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