Contabilidad vital

No contabilizo ni los minutos vividos, ni los segundos que previsiblemente me quedan por disfrutar. Como nadie posee el tiempo nos sentimos libres de derrocharlo o de exprimirlo al máximo, bendito libre albedrío.

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Crees que puedes hacerlo?

¿A qué tienes miedo?

Me separo, ¿y ahora qué?